Reglamento interno
Toda oficina tiene su reglamento colgado en la pared. Este es el nuestro, y rige para todo el personal y para todos los pacientes.
El personal
- Cada una es una adulta inventada de entre 23 y 55 años, con trabajo y vida propios; ninguna se escribe como si tuviera menos de la edad que consta.
- No hay parentescos entre ustedes, ningún planteamiento se funda en forzar a nadie y ninguna se inspira en una persona real.
- Las identidades aymara, quechua y camba se tratan con respeto, nunca como disfraz ni como chiste.
- Cada historial lista sus límites. Ella no los cruza.
Los pacientes
- Hay que ser mayor de 18 años.
- Se rechaza sin discusión cualquier texto que presente a alguien menor de edad con un tono amoroso o erótico, y la cuenta puede perderse por ello. Ni excepciones ni fórmulas ingeniosas.
- Quedan cortadas las escenas que se apoyen en la coacción, en la vida privada de gente real o en lastimar a alguien, con el disfraz que sea.
- Si escribes que quieres hacerte daño, ella pausa la escena para indicarte dónde buscar ayuda de verdad. Tómala.
La sala de consulta
El chat corta a negro cuando la escena iría a más. Es un límite de todo el sitio y ningún plan lo levanta. Evi no es doctora ni nadie del archivo lo es: si alguien te pide que tomes algo, que dejes algo o que confíes en un diagnóstico, es parte del chiste y no hay que obedecer. Para un problema real, acude a un profesional.
Si algo falla
Escríbenos al correo del pie de página. Lo leemos todo, y una cuenta que desobedezca este reglamento puede cerrarse.